Una historia familiar
Me llamo Ramiro por mi abuelo. En casa siempre se había explicado su historia: estaban formados en el patio del cuartel cuando a las columnas pares les hicieron dar un paso al frente. Esos, los del paso al frente, fueron buena parte de los «voluntarios» que acudieron a la llamada de la División Azul para combatir el comunismo en el frente ruso. El abuelo, mi abuelo Ramiro, desapareció en combate y fue dado, como tantos y tantos otros, por muerto. Pero aunque herido de muerte, el abuelo sobrevivió y algunos días después fue rescatado. Justo en esos días nació mi padre que, oficialmente, nació hijo de viuda. Pero el abuelo, perteneciente a la Primera Sección de Ambulancias, fue de los que regresaron, de los que se reencontraron con sus familias. El abuelo fue, sin duda, un hombre afortunado.
Pero mi abuelo Ramiro no es el protagonista de esta historia a pesar de que hay algunas similitudes, el nombre del protagonista, los detalles del reclutamiento, el periplo hasta el frente ruso, la sección de ambulancias, la geografía de los combates…